Tomen nota, se trata de un señor de 85 años, que ha cruzado línea de meta en la Maratón de Toronto el pasado 16 de Octubre, en 3 horas y 56 minutos. Es decir, un maratón por debajo del umbral de las 4 horas, con lo que eso significa en ritmo y preparación.

El propio Ed Whitlock en línea de meta, cuando fue preguntado por su objetivo en dicha carrera, reconoció que se había propuesto terminar por debajo de 3 horas 50 minutos, pero que un pequeño inconveniente en la segunda mitad del recorrido le había cambiado los planes. Yo mismo firmo 4 horas y estaría orgulloso de ello.

La noticia sin embargo adquiere carácter simpático y alegre, se observan comentarios chistosos, nocivos de incultura supina. Dicen los sabios: “prefiero a un malvado, que a un tonto.”

Hacer chistes y gracias de una maratón, es tener la neurona de día libre en Benidorm o cerca.

La magnitud de un hito de estas características para cualquier persona, es absolutamente insobornable a cualquier esfuerzo físico, probablemente el mayor de tu vida, sin contar con las excepcionales condiciones mentales que requiere, dejando este asunto, el mental para otra ocasión, harina de otro costal y costalero…

Ed, el señor en cuestión, destapa de pronto una enorme curiosidad, todas en materia personal, relacionadas con la alimentación durante su vida, su dinámica de entrenamiento, sus series, su descanso, sus hábitos más convencionales, sus caprichos, etc…

Para algunos es una noticia simpática, irrelevante. Para mi, supone objeto de investigación, ejemplo de salud por encima de la edad física o mental. Ningún corredor del mundo se coloca en línea de salida si mentalmente tiene 85 años, otra cosa bien distinta, es que tu cabeza tenga al menos 30 años menos, con un cuerpo perfectamente cuidado y mimado con máximo esmero.

Tener las sesiones de entrenamientos necesarias para afrontar una bestialidad de esta envergadura y que tu familia, te apoye lo suficiente como para seguir queriéndote, aún pensado que estás absolutamente loco…

A este registro en meta hay que ponerle el apellido, de “el hombre más rápido de la historia por encima de los 80 años”. Pero aquí la cuestión está muy por delante de muchas personas de 70 años, de 60 años, de 50 años, de 40 años, de 30 años, de 20 años.

Simple y llanamente, se encuentra a 85 años de distancia, en todos los sentidos, de cada uno de nosotros…

Gracias Señor Ed, por hacernos pensar sentados.

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Autor:

Abel Hans

Abel Hans

Triatleta, Runner, Ciclista, Nadador, Curioso.

" CADA GOTA DE SUDOR, ES PARTE DE MI LOGRO "