Francisco Torrella, Epo & Uci.

El doping sigue infectando el mundo del deporte por la vía más corta, la que les promete a deportistas resultados sin coste en el peaje. Una de las últimas víctimas en sucumbir, al deseo de un mejor rendimiento con un poquito de queroseno extra ha sido Francisco Torrella, ciclista valenciano campeón master 30 B en España.

 

El mismo día de la prueba en la que se otorgó tan distinguida hazaña, fue llamado por la Unión Ciclista Internacional (UCI), para hacer un “pis” sin importancia en un “botecito”.

Aún con los brazos en alto, con los que se gustaba muy propio pasando el arco de meta, saludando a sus fieles seguidores desde lo más alto del pódium, creía, pensaba, intuía su meritorio campeonato, recibiendo medalla, trofeo, besos y palmadas en la espalda, de ésas que gusta tanto recibir en meta con el trabajo terminado bien hecho.

El “botecito” en cuestión, es analizado con esmero por los agentes sanitarios de la máxima autoridad ciclista mundial, ésos que llevan desde décadas persiguiendo tramposos, limpiadores de la pureza de este deporte, abrillantadores de los méritos merecidos a fuerza de sacrificio, dedicación, profesionalidad, llamados de todo por deportistas que en algún momento han visto amenazada su credibilidad.

El caso, que pillado con las manos en la masa, la sustancia encontrada es eritropoyetina (Epo). Lo habitual en estos casos, es que el “trincado infraganti”, se posicione de perfil, patalee todo lo que pueda y denuncie persecución porque la maestra le tiene manía, los compañeros le dieron caramelos en mal estado o que la abuela fuma y claro al transpirar todo el humo, pasa lo que pasa… Seguidamente de una rueda de prensa con un abogado especialista en la materia, cara de no haber roto un plato y promesa de soy bueno, pero a partir de ahora, lo voy a ser mucho más, pidiendo un contranálisis y demostrar que efectivamente, le tienen manía.

En este caso, la reincidencia multiplica el efecto. Francisco que en 2004 dio positivo en otro control, durante la Vuelta a León, por corticosteroides triamcinolona acetónido, por lo que perece que le molan las “chuches”.

Por esta monería le pueden sancionar con cuatro años sin poder competir.

No hago mención a esa noticia para machacar a Francisco, que bastante tendrá con lo suyo, por muy repelente que me parezca su acción, lo hago porque a partir de hoy, me convierto en su fan número uno, leyendo su comunicado de prensa, en el que reza de la siguiente:

“La Unión Ciclista Internacional me ha notificado la detección en mi orina de la sustancia prohibida EPO.
En el día de hoy he remitido una carta a la Unión Ciclista Internacional reconociendo el grave error que cometí al recurrir al dopaje para mejorar mi rendimiento y asumiendo las consecuencias de ese error. Lamento profundamente haber caído en la tentación de la trampa y quiero pedir disculpas por ello.
En la comunicación remitida a la Unión Ciclista Internacional me he puesto a su disposición para participar en programas educativos de luchas contra el dopaje para evitar que otras personas cometan el error que yo he cometido.”

14 de enero de 2017.

Francisco Torrella.

Lo dicho Don Francisco, ahora sí, mis más sinceros respetos.

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Autor:
Abel Hans

Abel Hans

Triatleta, Runner, Ciclista, Nadador, Curioso.

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