Que no debo comer en Navidad
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Que no debo comer en Navidad

Que no debes comer en Navidad. La respuesta puede ser corta y contundente, “mucho”. Aquí podríamos terminar este articulo y que cada uno saque sus propias conclusiones, o engorde con ellas mismas, puede elegir por el mismo precio. No hay excusa para quien tiene los oídos tapados o mucho peor, no hay explicación posible para quien tiene la boca llena.

Y es que somos la única especie animal de lo que queda de este planeta, que come sin necesidad, incluso come cuando ya está saciado, lo que se traduce por este comportamiento en agonía, en gula, en mordisco desesperados de estupidez, sobre todo si después de esto lo que se pretende es hacer desaparecer los excesos en tiempo record y estado modélico.

Durante todo el año, hemos figurado delante del espejo, con todos los sacrificios físicos y alimentarios para tener ese vientre plano, marcando por abdominales bronceados de miradas ajenas.

Ya saben de qué les hablo, ese catálogo de normas que esta sociedad moderna nos impone cada día aun módico precio para ser un poco más infeliz.

 

Las pruebas del delito, que no siempre son de quienes dejan huella, se aprecian con pesadez en algunos “selfies” en RRSS, a la vez que encojen un poquito la barriguita, una vez realizada la foto, sueltan aire y dejan cada pellejo en su sitio, como la vida misma. Un identificativo exclusivo de nuestra raza.

¿Han visto alguna vez a un gato posar para una foto de manera distinta a su comportamiento natural, a un perro, a un pájaro, a un pez?

No tiene mucho sentido tragar sin saborear, tampoco tiene mucho sentido comer a destajo, sobre todo porque el tajo siempre está limitado, tampoco es necesario comer hasta explotar por arriba o por abajo, para la cuestión es lo mismo.

Recuerdo que todavía hay países subdesarrollados, en los que no se detectan diagnóstico de obesidad, tratamientos dietéticos especializados o soluciones milagrosas para perder peso. Somos afortunados de comer cada día, en cantidad suficiente y al mismo tiempo mantener comida en la nevera

 

En fechas navideñas es lógico además de saludable comer lo que nos apetezca, más aún si son comidas que no hacemos con naturalidad durante todo el año. Si te gusta el turrón, come turrón, si te gusta el marisco come marisco, si te gusta el jamón come jamón.

El único secreto radica en la lógica, solo en la cantidad, solo en la proporción adecuada de un ser humano con tu peso y costumbres.

Come despacio, disfruta y saborea, de esta manera te encontrarás saciado antes y no someterás a tu cuerpo a un estado de estrés gastronómico disparatado. Con esta fórmula no tendrás que afanarte en un plan de choque durante el mes de enero, en doblar las sesiones de entrenamiento para perder todo el peso innecesario, que sumaste de manera innecesaria, cuando innecesariamente comiste lo que no pudiste saborear y disfrutar.

Come, saborea, disfruta y se Believe!!!

Autor: Abel Hans

Autor: Abel Hans

Triatleta, Runner, Ciclista, Nadador, Curioso.

” CADA GOTA DE SUDOR, ES PARTE DE MI LOGRO ”